miércoles, 5 de septiembre de 2012

TARTA DE LECHE MERENGADA

¿A ver si adivináis cual es mi otra gran afición, además de la gastronomía?... ¡bingo!.
Una persona muy especial para mí vino a visitarme con su familia y, en homenaje hacia ellos, hice esta tarta que, además, está buenísima y es una magnífica idea para la época estival.






TARTA MOUSSE DE LECHE MERENGADA.

Ingredientes:

- Base: Una plancha de bizcocho
- 600gr. nata montada
- 5 Claras montadas a punto de nieve
- 5 hojas de gelatina
- 380gr. de leche condensada
- 200gr leche entera (mejor si es fresca)
- 1 rama canela
- Cáscara de 1 limón (solo la parte amarilla)
- Ralladura de 1 limón
- Canela molida

Preparación:
Base: Podéis hacer la receta de bizcocho que más os guste, incluso la del brazo de gitano.

Rehidratar la gelatina en agua fría.
En un cuenco, calentar la leche fresca, sin que hierva, con la cáscara de 1 limón y 1 rama de canela, retirar del fuego y dejar infusionar unos minutos. Colar y añadir la gelatina y disolver.
Verter sobre la anterior la leche condensada y mover bien hasta que se disuelva bien. Dejar templar.
Montar las claras con 1 pizca de sal y unas gotitas de limón, añadir la ralladura de limón y un poco de canela molida, mientras se sigue montando.
Mezclar  con cuidado las claras con las leches.
Montar la nata e incorporarla con movimientos envolventes a la mezcla anterior.
Rectificar, según gusto, con canela o azúcar.

Montaje:
Disponer la base de bizcocho sobre el plato de tarta que se vaya a utilizar (se puede poner debajo del bizcocho un papel de adorno de esos de plata).
Alrededor poner un aro de molde de unos 28cm de diámetro (se puede hacer el bizcocho como de 1cm de diámetro menor que el del molde y así no se ve el bizcocho, pero, en este caso, a mi me gusta que se vea)
Verter la mousse sobre la base y meter al congelador durante 12 horas como mínimo (por tanto hay que hacer la tarta el día anterior al que se quiera consumir).
Pasado ese tiempo, desmoldar y adornar como más guste con canela molida.
Es conveniente sacar la tarta del congelador como una hora antes de consumirla para que no esté tan helada y luego, si sobra, se vuelve a congelar. También se puede dejar descongelar del todo y está igual de estupenda, como se prefiera.